Inspiración .

“Cuando empecé a pintar se abrió ante mi un territorio infinito y de absoluta libertad. Aprendí a mirar y descubrí como la realidad exterior se llenaba de matices y como mi realidad interior encontraba un camino de expresión, de comunicación. Para mi la pintura es una meditación activa, un juego con resultados siempre inesperados, una conexión directa con lo inefable. Formas que brotan sin mediación del pensamiento y que una vez plasmadas son espejos que reflejan tantas historias como espectadores”. Maite Grau